Hace no mucho tiempo pudimos manejar datos de la Organización Europea para la Cooperación y el Desarrollo que afirmaba que España se encontraba a la cabeza del continente en cuanto a indisciplina escolar se refiere. Absentismo, robos, agresiones, intimidaciones verbales…todo ante la presencia de los profesores, supuestamente, mejor formados de toda Europa. Probablemente nos echemos las manos a la cabeza ante estos datos ofrecidos por profesionales de la educación sobre lo que ellos tienen en cuenta para obtener el grado de disciplina, pero la pregunta que me gustaría plantear es otra (a mi parecer muy importante) ¿Qué entienden los alumnos por disciplina?
Un estudio hecho por la Universidad Autónoma de Barcelona (Concepción Gotzens, Antoni Castelló, Cándido Genovard y Mar Badía) nos ofrece datos sobre ello.
Las encuestas fueron realizadas a un total de 1.389 estudiantes y 170 docentes del primer o segundo ciclo de E.S.O.
Tanto los comportamientos presentados como las formas de intervención son lo que aparecen en la Tabla 1, y las respuestas dadas por docentes y discentes están presentadas en los gráficos.
Figura 1. Percepción de conductas castigadas |
Figura 2. Percepción de acciones disciplinarias |
Respecto al número de comportamientos que debieran ser sancionados en el aula, se han observado diferencias en 17 de los 22 ejemplos de malos comportamientos, declarándose los profesores mayores usuarios de castigos de los que el alumno percibe (sólo en “utilizar el móvil” y “mascar chicle” se invierten los papeles). Sin embargo, aunque se observan algunas diferencias relacionadas al grado de acuerdo entre ambos grupos, la valoración coincide en cuanto a la interrupción de los comportamientos molestos.

Como comprobamos en la figura 2, los alumnos detectan formas de intervención más duras de lo que ellos esperan, mientras que los profesores lo niegan (Los docentes afirman no echar al alumno del aula y dirigirlo a dirección, sino que les reprimen mediante comunicación no verbal como interrupciones en clase, miradas… algo que los alumnos niegan).
Indudablemente los resultados son interesantes ya que muestran las formas de sanción que los profesores suelen utilizar y que pueden resultar, en cierto grado, invisibles para sus pupilos, con lo que supone carencia de aprendizaje y repetición de situaciones similares en el futuro.
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